domingo 30 de noviembre de 2008

Puntos y comas


El viernes pasado volví a casa a eso de las ocho de la tarde. Vivo en el centro y en una calle que da paso a la mía están las dos discotecas que reúnen a toda la chavalería ese día de la semana. El gentío es el que imagino que todos vemos en algún punto así, en cualquier ciudad de España. Y el ambiente, bueno... si llego a ir con los niños ese día, habría hecho mi quiebro habitual para evitar las estampas.

O tal vez no debería haberlo hecho, precisamente para que hubiera tenido la oportunidad de ver la que vi. Un muchacho, que por la pinta de sus amigos no tendría más de 15 años, en coma etílico (o eso me pareció). Largo como un día sin sol, estaba tirado en la acera, con la cabeza apoyada en el escalón de un portal, los ojos semicerrados, en blanco, y el vómito cayéndole en borbotones tímidos, sin pausa. Su pandilla estaba alrededor, charlando, tranquilamente. Tanto me sorprendió que les miré con cara de asco y sin siquiera quitarme los auriculares les dije: "Por lo menos echadle una mano, ¿no?". Uno de ellos me miró: "Si ya hemos llamado a una ambulancia... es que no llega...". Joder, y entre la parsimonia con la que me lo dijo y la cara de panoli me di cuenta de que es que son tan niños que no saben ni reaccionar ante una situación así, la provocan y luego no tienen reprís alguno para solventarla. Seguí caminando y a los cinco metros me percaté de que en la plaza que había cruzado antes había un furgón de la Cruz Roja, así que regresé al grupo, ahora sí, me quité un auricular, y le dije al mismo chico, casi dándole una orden, "anda, échate una carrera hasta la Pícara, que hay una ambulancia de la Cruz Roja ahí, que vengan rápido a atenderle". Bueno, ahí pareció que se movían un poco, aunque tampoco fue una reacción brutal...
No sé por qué, será que soy madre, el instinto casi me hizo apartar a aquellos niñatos de un manotazo para agacharme y al menos a sujetarle la cabeza a la piltrafa aquella. Me dio asco su estado lamentable pero me dio el mismo grado de pena. Pensé varias veces durante la noche qué habría sido de él. Deseé que al llegar a casa su padre le hubiera dado una buena manta de hostias (ya lo sé, soy algo bruta) y que no tuviera que sonar el teléfono de su casa nunca más para avisar de algo así.
Y también me pregunté cómo es que hoy ocurren cosas así. Todos nos hemos agarrado alguna pero, coño, con unos límites. Buscabas "el punto" y a veces te pasabas. Porque a ver quién era el guapo que entraba en casa pasadito. ¿Es que a estos chavales les da lo mismo? ¿Es que sus padres no están cuando llegan? ¿Cómo manejan tanto dinero? ¡A esa calle nunca le llega la crisis!
Y los amigos, allí, "amigos", con las manos en los bolsillos, charlando unos con otros en el círculo que habían formado rodeándolo (eran un montón). Qué guay. Desentenderse del problema de alguien que se supone te importa es muy de amigos. Es más fácil mirar para otro lado, tal vez por esperar que desaparezca lo que no se quiere ver.
Pero bueno, tal vez sea así como hay que comportarse. A lo mejor voy aprendiendo y por eso yo decidí seguir caminando y no detenerme.

Foto: Una imagen que muestra el chiste con el que se trata el abuso del alcohol por parte de la gente joven hoy.

sábado 29 de noviembre de 2008

Pa' mis rockeros

Este post va dedicado a mi amiga Merce -últimamente también conocida como "Merche" en los ambientes nocturnos- y a mi amigo Enrique -a veces llamado Henry-, los blogueros rockeros.

A ella, porque me ha dicho en los comentarios a su última entrada que es imperdonable que me guste el hip-hop.
A él, porque dice que lo único que me hace algo imperfecta es que no me guste el rock.
He pensado mucho qué tema elegir. Quería algo "asequible" a sus oídos, para no entrar matando, así que decidí inclinarme por el producto español, y creí que una opción ideal era el Toca Toca de Mala Rodríguez (¡mmm...! me encanta), súper cañero, súper sugerente, pero está vetado linkearlo desde Youtube, así que luego pensé que era ocasión de inclinarme por algo light, con un toque flamenquito, para que entraran en calor, el Down de Junior Míguez. Psss... algo flojo... Y pasando por Lupe Fiasco, Lauryn Hill, Black Eyed Peas, DMX, 5o Cents... como en la búsqueda me dio tiempo a pensar que les quiero, me apiadé y opté por esta preciosidad, terriblemente sensual, irresistible... Porque, en el fondo, lo que quiero es que disfruten. Aunque sean rockeros. Pa' ellos tienen... :P



Música: I wanna be down, de Brandy, un tema originalmente más suave que aquí se vuelve hiphopero gracias a la colaboración de Mc Lyte, Yoyo y la gran Queen Latifah.
P.D. El tercer rockero empedernido es El Charolito pero como sé que él también le da mucho al hip-hop, no se lo tengo en cuenta.
P.D.2 Me atrevo a decirlo: A Bruce Springsteen lo encuentro insoportable...
P.D.3 Y amenazo con más. De esto y de otras. Veréis las rancheras...

viernes 28 de noviembre de 2008

"El amero"... ¿el... qué?



Vamos hoy con carga de profundidad para terminar la semana con enjundia (sí, suelo ir algo contracorriente en estas cosas; por ejemplo, me encantan los lunes).
La primera vez que oí hablar del amero fue por boca de un amigo cuyo criterio en temas económicos me resulta impecable por experiencias anteriores, fundamentalmente que en 2006 me describió con precisión la situación que vivimos ahora.
Por cosas que hoy me cuenta y por otras que yo observo barrunto que esta tan traída y llevada crisis va a ser, como habría dicho Mr. Bush Sr., la madre de todas las crisis. Es curioso cómo hasta hace un año en España, al menos por boca de Peta Zeta y sus secuaces, no pasaba nada. Entonces los medios de comunicación comenzaban a abrir boca con el asunto. Ahora que el reconocimiento es general, si uno se detiene un poco puede observar cómo lo que están haciendo, tanto los podéres públicos como el cuarto ídem, es inculcarnos despacito, con cuidado, una idea cada vez más negra del futuro. Creo que se está conteniendo la información para que la población la digiera y evitar problemas mayores, que ya se sabe que con vaselina entra mejor...
Tras hablarme este amigo del amero, otro, mexicano afincado en Canada, me confirmó no sólo que conocía el tema sino que allí se habla normalmente de él "cada día".
No voy a explayarme más. Ahí os dejo el vídeo y a ver qué opináis, no sea que esto resulte como cuando Paco Rabanne anunció el fin del mundo...

miércoles 26 de noviembre de 2008

Calle Ancha

Vivo en León, una ciudad pequeña, acogedora (léase "aburrida") y con una calidad de vida más que considerable: zonas peatonales, tiempo para alternar, 3.000 bares, el Barrio Húmedo, el Burgo, Eras, los vinos de mediodía, las tapas gratis, los vinos de la tarde...

El casco antiguo está vertebrado por la calle Ancha, que comienza en la plaza de Santo Domingo, centro neurálgico de la ciudad (una fuente con un chorro grande en el medio y seis callecitas que confluyen allí, clavadita al Arco de Triunfo en París, vamos) y termina en la calle Puerta Obispo, recién rebasada la Catedral (maravillosa, esta sí). Son 300 metros, según Google Maps. Pero... ¡qué 300 metros!
Camino la calle Ancha a diario porque forma parte del trayecto al cole de mis niños. Cuando anteayer íbamos enfrascados en la lucha del monstruo de cuatro brazos (moi) y su hija monstruito (mi princesa) con el monstruo del ojo único (Hurakán Pakito), ¡zas!, bonita estampa española al canto:


Cinco -que en la foto, que saqué de vuelta para que no castigaran a mi Cuqui con 1o minutos de pie por llegar tarde, no se ve nítidamente ese número pero eran cinco-, ¡cinco tíos para reponer seis, que las conté, baldosas de la calle! Uno colocaba y los otros miraban, por descontado. Ah, claro, que el Ayuntamiento no hace nada porque no hay dinero, que los proveedores no cobran porque la caja está en las últimas, que han suspendido el servicio de atención domiciliaria a ancianos porque la concesionaria, harta de no cobrar, los ha mandado a la mierda... Joder, pero yo menguando la clasaza que tiene esta ciudad ¡cuando resulta que es la hostia! Cinco tíos para poner seis baldosas... la hostia...
Tenía yo ya superado mi trauma, que me costó miradas no sé si asesinas pero sí extrañadas de los susodichos mientras les sacaba la foto con el móvil, cuando, ya por la tarde, de vuelta a casa con Hurakán Pakito me veo obligada, como tantas veces, a detenerme, a pesar de mis protestas, en el escaparate de una de esas horribles jugueterías que lo mismo te venden los clicks de Famobyl que unas flores de tela de los chinos para la tumba de la abuela. Y cuando arreciaba mi queja para ver si arrancábamos camino al dulce hogar, ¡zas otra vez! ¡Ahí estaba!

Pestañead, pestañead... habéis visto bien, ¡es la muñeca Leonor va al cole! Como no teníamos bastante con las dichosas portadas de las revistas, ahora podemos tener en casa a nuestra propia infanta, con esa cara de mala hostia que gasta y el uniforme reglamentario de su escuelita. Qué pasada. En el cartelito verde te invitan los de la tienda a reservarla cuanto antes ("Se recogen encargos de la muñeca Leonor colegiala", pegado a un lado de la caja y al otro, una foto de La Leti y su churri con la bambina el día de volver al colegio). Ganas me dieron de entrar corriendo... ¡Viva la república!
Pero lo cierto es que desistí de comprarme a Leonor plastificada porque bastante tengo yo con lo que vive en mi casa, que rematé mi idea de lo entretenida que es la calle Ancha al enfilarla hoy:

· Hurakán Pakito (señalando unas banderolas de una campaña contra la violencia "de género" -podríamos discutir sobre lo acertado del término-): -Mamá, ¿qué es eso? 
· Moi: -Un mensaje contra los hombres que maltratan a las mujeres... bueno... y contra las mujeres que maltratan a los hombres...
· Mi princesa (sorprendidísima): -¡Ah! ¿pero hay mujeres que pegan a los hombres?
· Moi: -Pues claro.
· Mi princesa: -¡Pero eso no sale en la tele!
· Moi: -Pues no, pero las hay, hija, las hay...
· Mi princesa: -Mamá... ¿de verdad...?
· Moi: -Claro, hay mujeres que maltratan a los hombres, que les pegan, o que no les dejan ver a sus hijos cuando se divorcian...
· Mi princesa: -¡Pues vaya igualdad! ¡Si en la tele sólo sale lo de los hombres que matan a las mujeres! ¡Eso no es igualdad, mamá!
Mañana sale mi niña para La Moncloa por Seur. A ver si se les pega algo o por lo menos me la ponen de asesora de la Aído y se nos alivia la crisis. Con la de veces que Peta Zeta ha paseado por la calle Ancha...

lunes 24 de noviembre de 2008

Soy yo


La que sigue aquí, que cantaría Martita Sánchez. No se me ocurre otra estupidez con la que empezar este post.

Que aquí estoy, que he vuelto. He querido asomarme algún día para daros las gracias a todos los que me habéis enviado algún correo de vez en cuando en este tiempo interesándoos por mi estado de ánimo pero opté por contestaros personalmente. Es lo menos, aunque mi intención, que voy a aprovechar para cumplir ahora, era haceros una especie de homenaje ñoño, con el rollo ese de qué buena gente sois, qué bonito es tener amigos y blablabla...

Pero no es blablabla. He sentido vuestro cariño, habéis estado pendientes de mí y ha sido reconfortante.

Os he echado mucho de menos. Aquí llego de nuevo. Gracias.

Foto: No sé qué traigo en las maletas pero estoy de vuelta. Ya veré qué va saliendo según las abra.