lunes 26 de enero de 2009

México en la boca



Se celebró Madrid Fusión la semana pasada, con México como protagonista en esta edición. Saberlo me trajo recuerdos de chiles, sal y limón, aromas que impregnan las calles de ese país tan querido para mí, que exhibe su gastronomía popular en cualquier esquina.
He estado tres veces allí. Nada de Cancún o Acapulco. Cuando han sido viajes de trabajo y cuando no, aunque he conocido otras ciudades, el DF ha centrado mis correrías, que no han sido pocas...
Viajar es posiblemente lo que más me gusta del mundo y no concibo hacerlo sin una inmersión cultural en la que la comida tiene un protagonismo indiscutible. México, como el resto de Lationamérica, tiene la vida en la calle y es allí donde se pueden probar algunas de las cosas más peculiares de la dieta común de sus gentes.
En México el populacho adoba todo con chile en polvo, sal y limón (lima, para nosotros), lo mismo el huevo pasado por agua del desayuno que la sopa que almuerza en un plato de plástico en el mercado (mi madre se hubiera muerto si me ve comer en aquel cuenco) o las frutas frescas peladas y troceadas con las que ir picando mientras se camina.

Dejando al margen los sitios más formales y los locales más selectos, es imposible conocer México y resistirse a probar todo aquello que uno va encontrando en medio de las aceras. Cuidado, ni los propios chilangos -como se conoce a los defeños- ingieren cualquier cosa ni en cualquier sitio, aunque puedo presumir de no haber tenido absolutamente ningún problema (sí, el mal de Moctezuma sí, pero por la insolación que agarré recorriendo Teotihuacán, pirámide del Sol arriba, pirámide de la Luna abajo... sin sombrero...).
Todo un espectáculo es el enorme Mercado de la Merced, del que salí tan cargada en mi segundo viaje que tuve que comprar una maleta con la que aún me pregunto cómo me dejaron subir al avión. Allí había desde las atractivas flores de Jamaica para elaborar refrescos (las aguas que ellos llaman, infusiones frías de sabores variados) hasta piloncillo (panela, el jugo de la caña de azúcar en sólido, pedazos de color caramelo ideales para rayar), pasando por variedad de chiles en polvo, especias varias o piruletas de cajeta (dulce de leche de cabra, o sea, toffee de cabra, delicioso). Si es hoy no llego con ella ni a poner un pie en el aeropuerto. En La Merced se encuentra absolutamente de todo y lo que maravilla al visitante es la perfección con la que está ordenado el género en los puestos, altamente especializados. Uno de los que más me llamó la atención estaba dedicado al chile, del que en España tenemos a veces una reducida visión pero del que existen cientos de variedades, desde las diminutas hasta las que tienen el tamaño del más generoso de nuestros pimientos (no dejan de ser eso, pimientos), algunos dignos de la cocina de Lucifer y otros totalmente inofensivos para el paladar.


Nunca he dejado de probar nada que haya visto e incluso no siendo aficionada al picante español, en México sí lo consumo. Me resulta distinto, tiene un sabor casi excitante. ¡Dadme un margarita y unos buenos jalapeños en vinagre y seré feliz! Entre los mejores recuerdos que tengo está una comida en el mercado de Sonora con mi amigo Roberto, al que conocí aquel día de una manera bastante peculiar. ¡Híjole, aquel guiso de porotos (judías, generalmente pintas o negras) con chile de árbol estaba canijo!
Tacos, enchiladas, tamales, pozole, ceviche, escamole (huevas de hormiga en una salsa de limón y cilantro, una de las delicias más delicadas que he probado en mi vida), gusanos de maguey (con esos no me atreví, lo confieso, ¡qué asquito!), guacamole... la cocina mexicana, con montones de platillos -así se llaman-, es muy variada y sabrosísima.

También he tenido el placer de asistir a grandes comidas y cenas que constituyeron las mejores degustaciones posibles de la cocina nacional, todas inolvidables, pero un país no puede latir dentro de uno si no se come lo mismo que el pueblo y donde lo come el pueblo. ¡Y en México yo me he puesto morada!
Fotografías: 1) Cangrejitos (ahora no recuerdo su nombre) de río en un puesto en el Zócalo (plaza de la Catedral); ponen un puñado en una bolsa y el cliente los adereza al gusto, disponiendo, como para tantas cosas, de chile en polvo, sal y limón (si no, son prácticamente insípidos). 2) Comiendo una ensalada en el Mercado de Coyoacán. 3) Fruta escarchada y dulces en el paseo de Reforma; los puestos estaban colocados por la celebración del centenario de la llegada de la inmigración coreana a México. 4) Tomando un margarita en La Casa de Las Sirenas, un estupendo restaurante con una ubicación maravillosa, tras la Catedral Metropolitana (imprescindible esa terraza), ideal para probar clásicos de la gastronomía mexicana, algunos no siempre fáciles de encontrar, como los gusanos de maguey o el escamole.
Música: Uno de los más grandes intérpretes de rancheras, Jorge Negrete, cantando México lindo y querido.¡Nadie debería perderse la experiencia de disfrutar de un mariachi! Ay, se me eriza la piel...

23 comentarios:

Lamamma dijo...

ay, y yo que estaba invitada este octubre pasado a una boda en Mexico... fue imposible asistir y lo lamenté profundamente, pero después de leerte vuelvo a lamentarlo, aunque ya sabes, yo siempre práctica, decido sobre la marcha que la próxima vez que nuestros amigos estén por aquí (él español, ella mexicana, residentes en Alemania)nada de salir a comer por ahí, ¡que nos haga ella la comida! selección de especialidades... lástima de mariachis...

Asier dijo...

Ay, puñetera, que envidia das!
Por cierto, tendras que pasarme recetas para mis "platillos". Lo étnico también se toca.
Sabes que estuve a puntito de ser chilango? Un cliente mio se empeño en que fuese a DF como director comercial. Fué aquello o la vida en comun con mi chica. Acababa de comprar el pisito en Bayona y me quede con esto. Fué un buen amigo mio que les recomendé (posiblemente el tio con mas peronalidad que he conocido nunca; si te contase anécdotas, jajaja!)y la experiencia le marco (fué bastante heavy).
Lo de las mejicanadas... ay, si nos vieses por aqui, cuando nos hacemos un fieston! siempre caen "el rey", "caballo de patas blancas", "caballo negro azabache" "ojos negros"... para desesperacion de parte del personal, que esta de las canciones de mi amigo Jaime y las mias hasta los güitos, jajaja!
Por cierto, estas pero que rechula en las fotos.
Ya te dije ayer que tengo suerte con el personal ;)

enrique dijo...

Tomo nota de toda tu información.
Ya te contaré en septiembre, que seguramente vaya por allí...

Merce dijo...

Me encanta viajar, me encanta comer. Mis viajes son rutas gastronómicas, fundamentalmente. Y me encanta la comida mejicana...

Besos lunáticos, o lo que es lo mismo, de lunes...

Miss Sybarite dijo...

Ay, Lamamma, qué lástima, porque además lo más interesante es conocer un lugar con gente autóctona.

Tu amiga te podrá preparar lo que quieras pero, la verdad, no tiene nada que ver porque falta el ambiente.

Bueno, anda, para consolarte un poco te pasaré la auténtica receta del guacamole, que no lleva tomate aunque los propios mexicanos suelan ponérselo: aguacate (machacado con un tenedor, que quede un poco basto, no esos molidos que se encuentran por ahí), cebolla (en una brunoise no excesivamente pequeña, tienen que notarse los trocitos), cilantro (también picado con cuchillo, que despliegue todo su aroma), un chorro de lima(imprescindible, nunca limón amarillo) y sal. Nada más.

Ahora, mi creatividad del guacamole deconstruido, que es una delicia y gusta muchísimo: cortas el aguacate en láminas (siempre en vertical) y lo colocas en forma de abanico. Le pones por encima la cebolla y el cilantro picados. Exprimes sobre ello la lima y rematas con escamas de sal Maldon. Se me ocurrió para acompañar un taco de lomo de salmón ahumado y la combinación resultó ideal. Para qué te voy a contar si te lo tomas con ese vino del que has tomado nota en Hedon&Sibaris... Perfecto, perfecto.

Miss Sybarite dijo...

Asier, ahí tienes la del guacamole. Tendré que asaltar la biblioteca de mi madre y hacerme con el maravilloso libro que me molesté en traerle en uno de mis viajes y al que no ha hecho demasiado caso. Se llama "Epazote y molcajete", haciendo referencia a útiles de la cocina tradicional mexicana. Una de las cosas que me resultaron enormemente curiosas es que me costó lo que no está escrito dar con un buen libro de recetas tradicionales.

Hmmm... espera que haga mi excursión al triángulo... ¡¡¡nos vamos a correr una parranda con ese amigo tuyo!!! Yo me encargo de los margaritas, si buceas en mi histórico, ahí por la segunda quincena de agosto tienes mi receta personal, que te aseguro que es insuperable (no es la clásica ¡tiene un toque infinitamente mejor!).

¡Y todo lo que me puedas contar me lo creo porque a mí las cosas que me han pasado me darían para abrir un blog temático!

Yo también tengo mucha suerte con el personal, mis aventuras mexicanas me lo corroboran y comentarios como el tuyo, también ;)

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmuac!!!

Miss Sybarite dijo...

Enrique, si vas a ir en septiembre no me cuentes después, ¡pregúntame antes!

Besitos.

Miss Sybarite dijo...

Merce, la cocina mexicana es, además, mucho más variada de lo que conocemos aquí.

Y te voy a presumir una cosa, los chiles en nogada, que tal vez recordéis de Como Agua para Chocolate, los borda mi madre. Bueno, los bordó la vez que los hizo porque son tan trabajosos que nunca los ha repetido. Tuve ocasión de corroborarlo al probarlos en uno de mis viajes. No son fáciles de encontrar, sólo se preparan en agosto porque es la época de la granada allí y van rematados con granos de ídem; eso sí, hay auténticos festivales, por ejemplo en Puebla, quizá el lugar de México que más ha dado al mundo culinariamente y de donde son típicos.

La cocina clásica mexicana, la elaborada (los tacos y demás son comidas populares y más simples, aunque las consume todo, todo el mundo), es complejísima. El mole poblano lleva montones de especias, además de chocolate, nadie lo prepara ya artesanalmente y no es malo el resultado de los que se hacen usando el combinado que se vende en tarros (se encuentra aquí también, de La Costeña si no me equivoco, sólo hay que seguir las instrucciones, sumergir en él el pollo previamente hervido con verduras y acompañar con arroz blanco, por ejemplo).

Lo mismo pasa con los chiles en nogada, que son tan, tan trabajosos, con multitud de especias también y nueces (de ahí el nombre). Para que quede perfectamente preparado hay que dejar las nueces mondaditas, sin el pellejín que tienen pegado al fruto, para que no amarguen... ¡¡¡Sí, mi madre se lo quitó!!! ¡¡¡Y éramos como 15 en aquella Nochevieja!!! Ay, esa cena sí tiene un post, que pretendí hacer la pasada Navidad y al final quedó en agua de borrajas...

The blogolist dijo...

Jolín, este artículo bien merece una "deconstrucción" en otro blog que yo me sé (y el comentario tuyo anterior también).

Menos mal que tienes pelín de suerte y podrás viajar a un lugar exótico no dentro de mucho. Así nos podrás contar historias maravillosas como éstas.

¡Qué guapa estás en las fotos, por cierto!

laura dijo...

calla,calla,q el viernes vino uno al despacho q tiene novia mexicana y pasó allí las fiestas navideñas...!una hora y media nos tuvo el tio hablando d lo alucinado q se quedó con el pais y su gente!!ya m gustaría a mi..pero d momento lo veo imposible.besitos

Eria.. dijo...

Pues yo no he ido a Mexico, esto de ser pobre me está matando ainsssss. Con lo que a mi me gusta comer... siempre que salgo fuera intento visitar los mercados, dicen tanto de los sitios, y son tan bonitos... los olores ( bueno esos a veces asustan jajaj), los colores... todo. Vamos, que te envidio, así de claro.
Y hay que ver lo guapa que estas con el pelo así... y no te quita un ápice de personalidad ¿eh? te queda genial.
Besitos varios

Miss Sybarite dijo...

Ay, Blogo, pues puede ser una idea, lo tendré en cuenta...

Hmmm... ¡a ver si confirmamos ese viaje y lo cuento! Es que la única superstición que tengo es la de pronunciar las cosas antes de tenerlas en la mano...

Gracias por los piropos, chatín, es que tenía menos arrugas, cumplen cuatro años a principios de mayo.

Miss Sybarite dijo...

Laura, es un viaje muy recomendable ¡pero no en plan turista! (como ninguno, desde mi punto de vista, por otro lado).

Miss Sybarite dijo...

Eria, es que tú me has conocido en estilo cleopátrico pero ese es mi pelo habitual desde hace años. De hecho el que llevo ahora, dentro de lo posible, me lo peino así a veces. Lo que sí ha cambiado es el color, que ahora es más oscuro. Eso va por rachas.

Y sí, nada como vibrar en las calles y los sitios populares de los lugares que se visitan. Yo soy muy sensitiva también y me encanta empaparme de olores, de sabores, de imágenes, de sonidos...

Hedon&Sibaris dijo...

Yo también me muero por ir a Mexico. Y, créetelo o no, pero ayer por la noche estuve viendo (por enñesima vez) "Como agua para chocolate". Llámalo casualidad.

Miss Sybarite dijo...

Ooooooooooooooooooooooooooooohhh... me has matado...

Pero ya sabes que no hay casualidades sino... ;)

Merce dijo...

"Como agua para chocolate" ¡qué buena!

No es por vicio ni por fornicio, si no por dar un hijo a tu servicio, me encantó esa frase...

Miss Sybarite dijo...

Merce, tienes que decirlo con propiedad: "Señor, no es por vissio ni por fornissio, sino por dar un hijo a tu servissio"... ¡y con el camisón de cuello vuelto y abertura ajustada en el sitio correspondiente!

Es una historia preciosa, igual de triste y agotadora que maravillosa... Me fascinó el libro, me fascinó la película.

Merce dijo...

A mí me gustó más el libro. Creo que lo releeré en cuanto terminé el que tengo entre manos...

Asier dijo...

Paice que me dan los créditos para arrancar. Paice. Cruza los dedos, Eva, por tus muelas!
Un besazo. Y mil gracias por las informaciones

pandora dijo...

yo conocí una parte de Mexico de la mano de unos amigos que viven allí, os puedo decir que nada tiene que ver con lo que se ofrece en las agencias, gente que cuando vuelve habla de lo mal que han comido en Mexico!!!!!! no me lo puedo creer, he de decir que yo disfruté de todo, todo lo que me pusieron delante fue devorado con entusiasmo, por mi y mis acompañantes que en aquel entonces alguno lo tenía mas de 8 añitos!!!!!

un beso, pandora.

Miss Sybarite dijo...

Asier, ¡¡¡avísame en cuanto den el sí, por Dios, que se me están quedando los pies hechos polvo!!!

¡Jajaja! ¡Bien, bien, bien!

Miss Sybarite dijo...

Pandora, es que no hay nada peor que un viaje organizado...

Bienvenida. Besos, besos.

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